¿Por qué no nos dedicamos más a desarrollar personas?

En línea con el post del día 12 de marzo, ¿Gestión de personas o desarrollo de personas?  Quiero enseñaros un esquema,  que me enseñó el profesor  Sierra, de la Universidad Pontificia de Comillas, con él creo que es fácil de entender porque las personas que tienen gente a su cargo no son capaces de desarrollarlas, de atenderlas convenientemente.

Esta primera explica lo que debería ser. Según vamos subiendo en el escalafón empresarial nuestro tiempo se debe ir dedicando cada vez menos a labores técnicas y cada vez más a labores gerenciales, a dirigir personas. Según mi criterio a desarrollarlas.

vacio gerencial 0

Pero generalmente existe un vacío de gestión, de dedicación a las personas a nuestro cargo. Nos dedicamos más tiempo a seguir haciendo labores técnicas y no “tenemos tiempo” para hablar con nuestro colaboradores, no “tenemos tiempo” para las labores gerenciales. Y como me dijo un Mario López, “tiempo es lo único que tienes”, otra cosa es a qué le das prioridad, a lo que has hecho siempre y tan bien te sale, o a tus nuevas funciones gerenciales.

En esta se muestra como solemos comportarnos:

VACIO GERENcial¿Por qué?

Yo creo que por que llevamos toda nuestra vida profesional dedicándonos a labores técnicas, eso es lo que sabemos hacer, es donde nos sentimos cómodos. Nuestra zona de confort. Y tratar con personas no es fácil, no sabemos, nadie nos ha enseñado…  requiere aventurarnos en nuestra zona de aprendizaje, incluso de pánico??? (hablaremos de esto en otro artículo). Requiere salir de nuestra burbuja y hablar con los demás, escuchar, entrar en su mapa, en la manera en que ellos entienden las cosas, confiar.

Las labores gerenciales consisten en comunicar, delegar, coordinar, enseñar, motivar, fomentar hacer…y para ello es fundamental hablar, escuchar, conversar.

Mi compañera Susana me dijo el otro día “liderar es conversar” y de eso se trata, entre otras cosas, en hablar con nuestros colaboradores permanentemente, saber cómo están, qué piensan, qué necesitan para desarrollar mejor su función. Esas conversaciones sirven para explicarles que necesitamos de ellos, y “para qué” lo necesitamos. Y con estas conversaciones inspirarlos, motivarlos, darle un sentido a su trabajo. En esta época ya no sirve el tan manido “lo haces porque soy el jefe”.  Si queremos trabajadores comprometidos, que aporten, que propongan, necesitamos darle un sentido a su trabajo. Un sentido al esfuerzo que les estamos pidiendo. Si sólo les exigimos, les ordenamos, les controlamos, conseguiremos obediencia, pero nada más. Conseguiremos su cuerpo, su presencia, pero no su espíritu, desde luego no su compromiso.

Y otro amigo me dijo, “escuchar no es ceder”. Y esto es una gran verdad que no tenemos en cuenta. Creemos lo contrario. Y escuchar es “sólo” eso, escuchar, pero es fundamental para conocer, saber, aprender, entender…  al otro. Que desde mi punto de vista es la mejor manera de liderar.

Por eso a los que os dedicáis a dirigir personas os invito a que habléis mucho más con ellas, que las escuchéis, que les preguntéis, que estéis realmente accesibles para ellas.  Es importante que tengáis una comunicación abierta, sincera, auténtica con vuestros colaboradores para que sepan lo que de verdad les estáis pidiendo y vosotros sepáis si tienen todo lo necesario para poder llevarlo a cabo.

strong people

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